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viernes, 30 de noviembre de 2012

Sobre patrias y banderas


"Mi nacimiento no me vincula a un único rincón. El mundo entero es mi patria"
 
SÉNECA, Lucio Anneo


"Soy independentista catalán. Y eso que ni he nacido ni vivo en Cataluña. Pero estoy a favor de su independencia. Prefiero una Cataluña independiente a que me sigan dando la matraca españolistas y catalanistas con sus banderas.  Por más que lo intento, no soy capaz de comer banderas, no me las trago..."

Así empieza un artículo de Javier Gallego en el que queda claro que ni la justicia social, ni la libertad, ni la igualdad, ni los sentimentos tienen patria, ni bandera, sino que son patrimonio  de cualquier ciudadano dispuesto a luchar contra la pobreza,  que se sienta solidario con lo que denominamos Humanidad y orgulloso de su compleja y diversa condición humana irreductible  a la limitada y banal identidad nacional.

No puede haber verdadera libertad política sin igualdad económica y  sólo podemos ser verdaderamente libres cuando todos los seres humanos que nos rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres afirmaba Bakunin. Frente al nacionalismo me atrevo a postular la ciudadanía global y el cosmopolitismo que desde los estoicos a Kant  y Bertrand Russell sólo puede sobrevivir más allá de las fronteras.

El nacionalismo fue en su momento originario un sentimiento de lucha por la libertad de los ciudadanos que querían ser libres  frente a los tiranos del absolutismo para convertirse posteriormente en la coartada de las clases dominantes para justificar su poder, manipular conciencias, engendrar guerras y hacer negocios. Para pensar sobre todo esto es recomendable volver a ver Senderos de gloria, la película de Kubrick en la que unos generales deciden desde sus lujosos palacios de retaguardia los destinos de sus soldados que serán sacrificados y humillados  en la guerra, en las trincheras, en los pelotones de fusilamiento. Puede que el patriotismo sea el "último refugio de los cobardes" al que se refería Samuel Johnon, y que sólo sirva para que ciertos manipuladores privilegiados oculten las divisiones, egoísmos y miserias de sí mismos y de su sociedad para proyectarlos en un enemigo exterior y afianzar su posición dominante.




"No permitáis que la ambición se burle del esfuerzo útil de ellos
De sus sencillas alegrías y oscuro destino;
Ni que la grandeza escuche, cono desdeñosa sonrisa
los cortos y sencillos hechos de los pobres. 
El alarde de la heráldica, la pompa del poder y todo el esplendor,
toda la abundancia que da,
espera igual que lo hace la hora inevitable.
Los senderos de la gloria no conducen sino a la tumba".

Thomas Gray (1716 - 1771)

sábado, 27 de octubre de 2012

Gutiérrez Menoyo, Bertolt Brecht y los verdaderos protagonistas de la historia

Fidel Castro con Gutiérrez Menoyo (en el centro), en 1959. El tercer personaje que está al lado de Menoyo tal vez sea el norteamericano William Morgan, posteriormente fusilado en Cuba en 1961, por ser un presunto agente de la CIA.
Una recomendación para debatir sobre la revolución cubana: la polémica entre el cantautor cubano Silvio Rodríguez y el opositor anticastrista en el exilio Carlos Alberto Montaner que tuvo lugar en 2010

La auténtica historia sería aquella que incluyera la de  todos los individuos que la hacen. Dada la imposibilidad de tal empresa, el historiador selecciona. Luego el divulgador simplifica. Los gobernantes manipulan y al pueblo se le obliga o enseña a olvidar o se le condena a la ignorancia . En este proceso  de recreación del pasado desaparecen los verdaderos protagonistas históricos que sólo los grandes investigadores y sensibles creadores (artistas, escritores, cineastas) nos devuelven a través de los relatos que muestran el universo infinito de la intrahistoria, de las emociones vividas. Es esta la historia que recupera La belleza y el dolor en la batalla  un libro que recoge  fragmentos de la Gran Guerra para hacer algo más que una historia tradicional de los años en los que comienza el corto siglo XX al que se refería el difunto Eric Hobswam. Antes de que una vorágine de libros inicie una abrumadora e inabarcable revisión bibliografica motivada por el fetichismo de la celebración y de la efémeride (2014, cien años después) conviene leer este libro cuyo espíritu nos transmite Peter Englund:
 
"Es este un libro sobre la Primera Guerra Mundial. No es, sin embargo, un libro sobre qué fue esa guerra —es decir, sobre sus causas,su progreso, su final y sus consecuencias—, sino un libro sobre
cómo fue. Lo que el lector encontrará aquí no son tanto factores como personas, no tanto procesos como impresiones, vivencias y estados de ánimo. Lo que he intentado reconstruir, más que el curso
de unos acontecimientos, es un universo emocional."

En éste, como en otros tantos libros y películas (no dejo de mencionar El árbol de los zuecos de Ermanno Olmi, 1978) está historia vital de los individuos que componen el pueblo, los hacedores de la historia a los que dedicó Brecht sus versos de "Preguntas de un obrero ante un libro":


Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿a dónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó, además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién paga sus gastos?
Una pregunta para cada historia.



Bertolt Brecht, 1934 en Historia del almanaque, 1939

 







A veces ni siquiera los protagonistas que vivieron la historia en primera fila entran en los libros de historia cuando caen en el olvido de los vencedores o de la historia convencional. Los medios de comunicación recuperan ahora la memoria de Eloy Gutiérrez Menoyo, comandante Menoyo, madrileño, español y cubano recientemente  fallecido  en La Habana y  cuya vida simboliza todas las contradicciones de la revolución cubana y de su historia hasta el siglo XXI. Busquemos su nombre en algún manual de Historia junto a Castro y Guevara y si no lo encontramos leamos el testamento que entregó a su hija durante su enfermedad:

"El año 1959 registró un acontecimiento que parecía marcado por la poesía: la Revolución Cubana. De aquella Revolución, esparcidos por la isla y por el mundo, quedan hoy restos dolorosos de un naufragio. En el 2003 regresé a Cuba. Enemigo en un tiempo del Estado cubano y percibido así oficialmente, intentaba una actividad pacífica que fecundara a favor de un espacio político. Durante años, desde el exilio en visitas puntuales a Cuba, habíamos dialogado con este gobierno con vista a una apertura política. Con el país hecho añicos, sin el socorro de la desaparecida esfera comunista, no le quedaba a Cuba otra salida que no fuera el cambio.
Así se lo manifesté a Fidel Castro en nuestros encuentros que consideré breves pero sustantivos. Sin embargo, desde mi llegada sorpresiva, no se me ha extendido el carnet de identidad ni se me ha otorgado el espacio político que se discutió en un tiempo. Es cierto que se ha tolerado mi presencia pero ello ha ocurrido bajo el ojo orwelliano del Estado que se ha preocupado por observar de cerca a nuestra militancia.

En el tiempo que he pasado aquí, he visto también la destitución de sus cargos de algunos de los funcionarios oficiales que compartieron conmigo y otros activistas de Cambio Cubano, no sólo la preocupación por los problemas que asolan a nuestro pueblo, sino también la urgencia de producir la necesaria apertura política. Esa apertura política traería consigo grandes transformaciones que se hacen impostergables y para las cuales no faltó en los momentos de nuestras conversaciones cierto estímulo alentador por parte del más alto liderazgo de este país.
Hoy día, sin perder mi fe en el pueblo cubano, denuncio que aquella empresa, llena de generosidad y lirismo, que situaría de nuevo a Cuba a la vanguardia del pensamiento progresista, ha agotado su capacidad de concretarse en un proyecto viable.
Comparto esta realidad con los mejores factores del pueblo cubano, estén en el gobierno, en sus depauperadas casas o en el exilio, y asumo la responsabilidad de este tropiezo a la vez que me reafirmo en las ideas que en su inicio suscitaron la admiración de amplios sectores cubanos e internacionales. Hago esta declaración en medio también de un diagnóstico médico en lo que va menguando mi salud personal. Asumo la responsabilidad de esta batalla y no me amedrenta el hecho de que algunos puedan calificarla de fracaso. La voluntad de perpetuarse en el poder de Fidel Castro ha podido en este caso más que la fe en la posible renovación de los mejores proyectos cubanos desde fecha inmemorial. ¿Cuál es la Cuba a la que me enfrento hoy en medio de mi enfermedad? Es una Cuba desolada en la que el carácter ético del proceso de 1959 se ha hecho inexistente. El ciudadano ha ido perdiendo consciencia de sí mismo: se resiste aunque a veces no lo exprese y la juventud se sustrae y convierte el deseo de escapar en una obsesión desmesurada. Grandes sectores de la gente de a pie ya sabe de memoria que esta revolución ya no tiene sentido moral. El cubano ha ido perdiendo su esencia. Sobrevive en la simulación y en ese extraño fenómeno del doble lenguaje. Las estructuras son irracionales. La extranjerización de la economía se monta precariamente sobre una fórmula absurda y desbalanceada que excluye el protagonismo y la iniciativa nacional.
El gobierno que pregonó ser del pueblo y para el pueblo no apuesta por la creatividad y la espontaneidad nacional y el sindicalismo brilla por su ausencia.
Me ha tocado vivir de cerca la ardua faena de intentar hacer oposición en este país. He sido firme en mi posición independentista y en mi llamado a marcar distancia de cualquier proyecto vinculado a otros gobiernos. Pero el gobierno cubano ha sido tenaz en su minuciosa labor de hacer invisible a la oposición, a la que se coacciona y cohíbe de movilizarse y no se le permite insertarse en las áreas importantes de las comunicaciones o la legislación.
¿Cómo indemnizar a un país a 50 años de disparates contra su ciudadanía? ¿Cómo se indemniza a un pueblo de tantos daños directos contra la colectividad y el ciudadano? ¿Cómo se le indemniza de los errores por consecuencia?
El gobierno cubano no deja duda de su incapacidad de crear progreso. Como resultado de esta realidad el cubano deambula sus calles como un ciudadano disminuido, inquieto, triste e insolvente. En la mentalidad de los que se aferran del poder a toda costa ese ciudadano es el modelo y candidato perfecto a la esclavitud. La constitución no funciona. El sistema jurídico es una broma. La división de poderes no es siquiera una quimera. La sociedad civil es, como el progreso, un sueño pospuesto por medio siglo.
¿Burla la justicia la madre desesperada que busca leche para su hijo en la bolsa negra? Hace unos 60 años, Fidel Castro se dirigió a un magistrado, en medio de una dictadura pero con prensa libre como testigo, y explicó que si se le acusaba por uso de fuerza militar revolucionaria, ese agravio, ese desacato a la ley, y aquella querella oficial contra él, debían ser desestimados ya que el gobierno existente era producto ilícito de un golpe de estado. Aquella lógica, inexpugnable y cierta, podría aplicarse hoy día, en nombre de la oposición para decir que el gobierno cubano hace un grosero uso del poder absoluto y que su consolidación a perpetuidad es una intolerable disposición testamentaria. Se usaría bien aquel planteamiento de Fidel ante un magistrado para decir que nadie puede hacerse custodio eterno de un país ni llevar adelante una meticulosa empresa de abolir la realidad y de paralizar el avance. También se me ocurriría preguntar dónde está la dirección originaria del proceso por el que murió mi hermano Carlos o cuándo terminará la desazón de sentir que el futuro está hipotecado. Durante 50 años de destreza política y control policiaco el cubano ha sido un verdadero héroe de la subsistencia dentro de un laberinto dialéctico. Ha manejado el desencanto y el extravío y el desdoblamiento y la fatiga. ¿Qué tiene de nuevo que decirle este gobierno a ese cubano acerca de su destino incierto? Según los médicos, mi diagnóstico es irreversible. Voy sintiendo que cada día será más opaco y a la vez más cierto en la brevedad de mi destino. No temo el diagnóstico que parece ser una ruta y la caminaré con calma y con esperanza en el futuro de Cuba, esta tierra de hombres y mujeres inigualables. Quisiera decir que me reitero en las ideas que alentaron en mí y en mis hermanos mis padres generosos; ni tamizo ni renuncio a mi vinculo con la socialdemocracia, una vinculación que es, cada vez más, a partir de la visión incluyente de la historia; las posibilidades de éxito de cualquier visión política se engrandecen o achican a partir de la generosidad y el sentido de compromiso colectivo, la capacidad de acuerdo de sus portadores.
Si ofendí a alguien, si los fantasmas de las diferentes contiendas me tentaron a faltarle a la generosidad, pido benevolencia, al igual que olvido a quienes pudieron haberme juzgado de manera apresurada hoy reflexiva. Creo haber servido a Cuba en diferentes etapas por encima de los errores de mi autenticidad, de cualquier falta de visión de mi parte o de cualquier terquedad en el camino. Durante la revolución, creo haber sido una voz de humanismo que se manifestó quizá mejor en el sentido de oponerme a los fusilamientos. Haber vivido en mi infancia la guerra civil española me había preparado para intentar al menos el dominio de las pasiones. No creo haber sido de los que permitieron el reverso del sueño que acabó en convertirse en la peor pesadilla. Alguien podría interpretar este documento como un lamento pesimista. Sin embargo, no es ese su propósito como no va en él ninguna forma de cólera aunque me haga eco de estos duros quebrantos de la familia cubana a la que me uní desde mi niñez al llegar a Cuba como miembro de una familia de exilados españoles republicanos. Mi optimismo se basa en la fuerza telúrica de esta isla; en la ternura infinita de la mujer cubana; en el poder de innovación de su gente más sencilla. La herencia de perdurabilidad de la Nación cubana resistirá todos los ciclones de la Historia y a todos los dictadores. Varela es más que una seña. Maceo es más guía que guerrero admirable. Martí no es una metáfora. La suerte llegará. Cuando el último cubano errante regrese a su isla. Cuando el último joven nacido en Madrid, en Miami o en Puerto Rico se reconozca en la isla. Cuando sanen las heridas y desaparezca el dolor habrá un pueblo que tendrá cautela de celebrar su nueva dicha y de cuidarse de magos iluminados y de proyectos mesiánicos. Porque, no importa cómo, la suerte llegará: delgada, silenciosa y frágil como una mariposa llena de júbilo, como una señal para este pobre pueblo que merece algo mejor. Yo sé que habrá una mariposa que se posará en la sombra. Me habría gustado poderle decir que habría querido dar más; acaso ella habría entendido que sólo pude dar mi vida y que tuve el privilegio de ser parte de esta isla y de este pueblo." 

Y como contrapunto y complemento poético el testamento musical de Silvio Rodríguez que de alguna manera podríamos dedicar la propio "gallego Menoyo" resumiendo la grandeza y  miseria de las revoluciones reflejo tal vez  de la  fragilidad y debilidad de la condición humana sumida en las contradicciones de sus dioses y demonios, entre ser "pata animal o alada planta de mercurio":

"Como la muerte anda en secreto
y no se sabe qué mañana,
yo voy a hacer mi testamento,
a repartir lo que me falta
pues lo que tuve ya está hecho,
ya está abrigado, ya está en casa.
Yo voy a hacer mi testamento
para cerrar cuentas soñadas.

Le debo una canción a la sonrisa,
a la sonrisa de manantial, esa que salta:
le debo una canción a toda prisa
para que quede que estuvo cerca, agazapada.

Le debo una canción a lo que supe,
a lo que supe y no pudo ser más que silencio:
le debo una canción, una que ocupe
la cantidad de mordazamor de un juramento.

Les debo una canción a los pecados,
a los pecados que no gasté, los que no pude:
les debo una canción, no como hermano,
sólo de sal que el delectador también alude.

Le debo una canción a la mentira,
a la mentira pequeña, frágil, casi salva:
le debo una canción endurecida,
una canción asesina, bruta, sanguinaria.

Le debo una canción al oportuno,
al oportuno mutilador de cuanta ala:
le debo una canción de tono oscuro
que lo encadene a vagar su eterna madrugada.

Le debo una canción a las fronteras,
a las fronteras humanas, no a las del misterio:
les debo una canción tan poco nueva
como la voz más elemental de los colegios.

Le debo una canción a una bala,
a un proyectil que debió esperarme en una selva:
le debo una canción desesperada,
desesperada por no poder llegar a verla.

Le debo una canción al compañero,
al compañero de riesgos, al de la victoria:
le debo una canción de canto nuevo,
una bandera común que vuele con la historia.

Le debo una canción, una, a la muerte,
una a la muerte voraz que se comerá tanto:
le debo una canción en que hunda el diente
y luego esparza con la explosión fuegos del canto.

Le debo una canción a lo imposible,
a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza:
le debo una canción indescriptible
como una vela inflamada en vientos de esperanza.




domingo, 29 de abril de 2012

Dos africanos para pensar sobre si otro mundo es posible

Demba Diaw y Teodor Obiang

"Mientras los beneficios (de unos pocos) siguen siendo individuales, los riesgos ( de la mayoría) se socializan"

En Creadores de escasez de Joaquín Estefanía

Invertir en educación y sanidad, ciencia y tecnología. Potenciar la investigación e innovación creativa. Tener paciencia para esperar los resultados a corto y medio plazo. Gobernar con un proyecto que sea explicado y asumido por los ciudadanos para reforzar la cohesión social y afrontar los sacrificios y restricciones con la esperanza de un futuro mejor para todos, para las nuevas generaciones que se están forjando. Pensar que no podemos ser libres entre esclavos ni ser felices cuando nos rodea la miseria, la injusticia  y la pobreza

Nada de eso. Sigamos con mercados deificados, primas de riesgo, deudas soberanas, con Bolsas que suben y bajan apara recoger beneficios que enriquecen a poderosos y ambiciosos, a los que tienen información o situación privilegiada en la jerarquía globalizada de los poderes del mundo. Recortes en servicios sociales, subidas de impuestos para reducir el déficit sin apenas tocar el complejo institucional burocratizado por el que las fugas de recursos acaban en las manos de unos cuantos directa o indirectamente. Clientelismo. Incoherencias ideológicas. Primero una campaña contra la subida del IVA justificada en una ortodoxia ideológica que se derrumba cuando el Banco Central Europeo y el FMI exigen subir impuestos desde las mismas premisas. (¿no se puede subir el IVA en los productos de lujo o superfluos y mantenerlo o reducirlo en los de primera necesidad social?). Ahora, sólo ahora mucho tiempo después, los burócratas europeos descubren la necesidad de estimular la inversión para crecer y crear empleo (¿ahora , sólo ahora se dan cuenta?) y se inventan un nuevo Plan Marshall. En el anterior, salimos de una guerra caliente y nos metímos en una guerra fría de la mano de la inversión estadounidense que imponía su modelo económico para empezar la edad dorada del capitalismo que duró hasta que el petróleo dejó de ser barato y perdimos todas las colonias de las que habíamos sacado recursos y materias a precio de saldo y sangre; en esta ocasión tal vez sean los bancos chinos los que nos traigan su modelo de "un país, dos sistemas", un capitalismo de estado y partido único: algo de este modelo esta afianzándose en muchos lugares del mundo.

De este modo,  los estados se convierten en instrumentos al servicio de quienes los controlan y su clientela del “bloque difuso de poder en la sombra”. Si es rentable una actividad se privatiza, si genera perdidas se estataliza para que sea mantenida por los impuestos de los ciudadanos/contribuyentes/consumidores/alienados. Los mismos impuestos que alimentan el  capital del aparato estatal e institucional con  “bancos centrales” prestando ese dinero al 1% a  otros bancos para que compren deuda de los países asfixiados por deudas –deudas creadas a través de mercados manipulado  y por la ineficacia y corrupción de sus gestores-  recibiendo  un interés cinco seis veces mayor. Se cierra el círculo y unos quedan dentro y la mayoría fuera. Es decir el dinero público, nuestro dinero, el que se genera mediante el trabajo y no mediante la especulación, pasa a manos de  bancos al 1% para que nos lo vuelvan a prestar por lo menos al  5%. Este es una difusa percepción, pues el mundo financiero es premeditadamente incomprensible en forma y fondo para que  no podamos  desentrañar los perversos mecanismos económicos y de acumulación de capital para que el ciudadano ignorante por sumisión e impotencia cognitiva, se entregue al juicio rápido orientado por los expertos manipuladores o la distraída falsa emoción del ocio estéril, del espectáculo de ficción. Pan y toros, en muchos sitios ni pan ni toros.
No es inevitable el saqueo de recursos e ilusiones del que constantemente tenemos noticias. Sin duda, encontraríamos ejemplos en nuestras tierras. Este mundo se resume en dos africanos y sus familias : Demba Diaw el inmigrante senegalés temeroso de perder la cobertura sanitaria para tratar su corazón enfermo y Teodoro Obiang creador de una inmensa fortuna a través de una red de blanqueo de dinero procedente de la corrupción del gobierno guineano y utilizando los asépticos cauces financieros legales de bancos y empresas.

Otro mundo es posible. Un mundo en el que la libertad y bienestar de las personas no se construya sobre la miseria de los demás, en el que la igualdad de oportunidades permita la solidaridad y la cohesión social, en el que los avances en la ciencia, en la salud y la educación sean compartidos y algo parecido a la felicidad –tan difícil en nuestra vulnerable y efímera naturaleza física y psíquica humana- pueda ser experimentado por el mayor número posible de seres humanos. Sin esa aspiración educativa no tenemos futuro. Para ese otro mundo hace falta imaginación y educación en otros valores que no se reduzcan a la lógica y ambición despiadada de los dioses del mercado. Ya les hemos dedicado demasiadas inmolaciones y ofrendas en sus altares financieros




miércoles, 4 de enero de 2012

Los valores morales del bien común


"El bien común es la piedra angular de cualquier sociedad que se proponga evitar tanto el egoísmo individual como los males del Super-Estado que los totalitarios de derecha o de izquierda ponen por encima de la persona y ante el cual solo cabe ponerse a temblar. (…) El reino del hombre no es el estrecho y angustioso territorio de su Yo, ni el abstracto dominio de la colectividad, sino esa región intermedia en que suceden el amor y el arte, el diálogo y la comprensión, el trabajo en común. Eso es lo que hemos perdido, por lo menos en los países hiperdesarrollados".

Ernesto Sábato


La Ciencia ya no aparece en el nombre de ningún ministerio y se esconde tras la economía y la competitividad. Bajan las matriculaciones de coches en un 17% al tiempo que la venta de coches de lujo se incrementa un 83%. Dicen que el objetivo de la política económica tiene que ser recuperar la potencialidad de crecimiento del país ¿crecer hacia dónde? 

Sería urgente que la críptica y veces vacía jerga económica se tornara sencilla y sincera para no estar sólo en manos de unos iniciados que la utilizan sólo para sus intereses. Desaparecen revistas culturales de calidad que recibían ayudas de fundaciones bancarias por imperativos de austeridad mientras sus directivos reciben millonarias retribuciones: al mismo tiempo que aumentan impuestos, se congelan salarios y reducen gastos sociales se publican sueldos de financieros superiores a los dos millones de euros anuales. Ahora que se había conseguido una televisión pública de calidad –basta echar un vistazo a la 2 o a la página web de RTVE- se cercenan sus posibilidades de futuro recortando su financiación, al tiempo que mediocres televisiones autonómicas sobreviven como instrumento de adoctrinamiento al servicio del poder.

Sigue la sangría del desempleo y muchas familias agotan dramáticamente su derecho a recibir una prestación mientras los teóricos se despistan en debatir sobre si la salida a la crisis está en hacer caso a Hayek o Keynes, si la prioridad es abordar el déficit y la deuda mediante austeridad fiscal, privatizaciones y “flexibilización” laboral y de mercados o utilizando el estado como impulsor de la economía. Lo que sabemos –nos lo repiten cada día- es que los mercados gobiernan en mundo –véase Inside job o Margin Call, documental y ficción mostrando la realidad- y los estados y gobiernos están la servicio de poderes intangibles e incomprensibles.

Los ricos son más ricos, los pobres más aún, la cohesión social se desintegra al tiempo que las clases medias se proletarizan y los trabajadores pierden derechos ganados hace decenas de años. Tal vez sea menor el abismo de desigualdad entre países pero se acrecienta entre personas y grupos sociales Los estados convertidos en instrumentos de dominación al servicio de los poderosos –Marx- son gobernados por incompetentes o tecnócratas – a veces ambas cosas al mismo tiempo- que gestionan desde criterios economicistas y sin prioridades éticas. Se nos muere el Estado del bienestar -Algo va mal dice Tony Judt- aunque hemos de reconocer que lo construimos cuando éramos los dueños del mundo y el progreso occidental pudo consolidarse a partir de su superioridad tecnológica y sobre la sangre derramada por el colonialismo y el neocolonialismo.

Hoy Europa empequeñecida agoniza ante la frescura de los emergentes que apabullan con bajos costes salariales, riqueza de recursos enérgéticos y creciente competencia tecnológica amenazando al monopolio secular europeo-estadounidense-occidental. Y al otro lado del Atlántico, poderosos bancos comerciales y de inversión creadores de grandes fortunas y remuneraciones a través de la especulación improductiva y fraudulenta distribuyen miles de millones de dólares en gratificaciones pocos meses después de ser rescatados con el dinero de los contribuyentes

¿Dónde queda la ética y el bien común? En palabras de Keynes, seríamos capaces de apagar el sol y las estrellas porque no dan dividendos. Hace falta un proyecto de regeneración que recupere los valores morales imprescindibles para el gobierno de las cosas y que sepa conjugar de manera equilibrada libertad, igualdad, seguridad y sostenibilidad. Pero eso es ya otra historia…

lunes, 28 de febrero de 2011

Y el cine marcha


Y el cine marcha.Una historia del cine al servicio de los derechos humanos es un documental dirigido por Manuel Huerga en 2008 para conmemorar el sesenta aniversario de la Declaración de Derechos Humanos de 1948. Utiliza secuencias de más de ochenta películas (en verisón original subtitulada)  para mostrar como el cine ha representado la lucha por los derechos humanos.

Página web de Y el cine marcha (Manuel Huerga, 2008)
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Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia-San Sebastián.



La  página web del Festival de Cine y Derechos Humanos ofrece información sobre las ediciones anteriores y una completa base de datos de películas. Puede servir para sacar ideas y descubrir materiales para el aula. La próxima edición será entre el 8 y el 15 de abril.