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sábado, 27 de octubre de 2012

La banalidad del mal según Arendt y Von Trotta


Hannah Arendt (1906-1975)

En 1961, en Israel, se inicia el juicio a Adolf Eichmann por genocidio contra el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. El juicio estuvo envuelto en una gran polémica y muchas controversias. Casi todos los periódicos del mundo enviaron periodistas para cubrir las sesiones, que fueron realizadas de forma pública por el gobierno israelí. Además de crímenes contra el pueblo judío, Eichmann fue acusado de crímenes contra la humanidad y de pertenecer a un grupo organizado con fines criminales. Eichmann fue condenado por todos estos crímenes y ahorcado en 1962, en las proximidades de Tel Aviv. Una de las corresponsales presentes en el juicio, como enviada de la revista The New Yorker, era Hannah Arendt.
 
En 1963, basándose en sus reportajes del juicio y sobre todo su conocimiento filosófico-político, Arendt escribió un libro que tituló Eichmann en Jerusalén. En él, describe no solamente el desarrollo de las sesiones, sino que hace un análisis del «individuo Eichmann». Según Arendt, Adolf Eichmann no poseía una trayectoria o características antisemitasy no presentaba los rasgos de una persona con carácter retorcido o mentalmente enferma. Actuó como actuó simplemente por deseo de ascender en su carrera profesional y sus actos fueron un resultado del cumplimiento de órdenes de superiores. Era un simple burócrata que cumplía órdenes sin reflexionar sobre sus consecuencias. Para Eichmann, todo era realizado con celo y eficiencia, y no había en él un sentimiento de «bien» o «mal» en sus actos. 
 
 



 Para Arendt, Eichmann no era el «monstruo», el «pozo de maldad» que era considerado por la mayor parte de la prensa. Los actos de Eichmann no eran disculpables, ni él inocente, pero estos actos no fueron realizados porque Eichmann estuviese dotado de una inmensa capacidad para la crueldad, sino por ser un burócrata, un operario dentro de un sistema basado en los actos de exterminio.

Sobre este análisis Arendt acuñó la expresión «banalidad del mal» para expresar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. No se preocupan por las consecuencias de sus actos, sólo por el cumplimiento de las órdenes. La tortura, la ejecución de seres humanos o la práctica de actos «malvados» no son considerados a partir de sus efectos o de su resultado final, con tal que las órdenes para ejecutarlos provengan de estamentos superiores.

Hannah Arendt discurre sobre la complejidad de la condición humana y alerta de que es necesario estar siempre atento a lo que llamó la «banalidad del mal» y evitar que ocurra.

Hoy la frase es utilizada con un significado universal para describir el comportamiento de algunos personajes históricos que cometieron actos de extrema crueldad y sin ninguna compasión para con otros seres humanos, para los que no se han encontrado traumas o cualquier desvío de la personalidad que justificaran sus actos. En resumen: eran «personas normales», a pesar de los actos que cometieron.

 Fuente: wikipedia

Trailer de la película Eichmann (Robert Young, 2009)


En cualquier caso, la banalidad del mal del nazismo dejó un continente salvaje, el título del libro en el que Keith Lowe nos habla de la Europa que tuvo que superar el trauma tras la experiencia vivida en los años treinta y cuarenta:

" De esos espantos venimos. Conocerlos nos permite valorar mejor lo que se pudo lograr después del desastre, cuando unos cuantos europeos tomaron, en palabras de Borges, la extraña decisión de ser razonables, y empezaron a construir sobre las ruinas lo que hasta ayer mismo parecía firme, incluso rutinario, y hoy está en peligro. Debajo de nuestros paisajes europeos hay una geología de cadáveres"
 
En Un continente  de negrura de Antonio Muñoz Molina

Cartel del film Hannah Arendt de Von Trotta presentado en la SEMINICI


Von Trotta reflexiona sobres la raíces del mal en "Hannah Arendt", película presentada en  la 57ª Semana Internacional de Cine de Valladolid:

"La película arranca con Arendt asentada en Estados Unidos tras años de éxodo continuo. Allí es profesora en el Brooklyn College de Nueva York, y recibe junto a su marido como un jarro de agua fría la detención en Buenos Aires de Eichmann, el responsable de la logística del Holocausto, que había sido secuestrado en una operación encubierta del Mosad y sería juzgado en Israel.

Contradiciendo la opinión de su esposo, Arendt decide enfrentarse a sus fantasmas y viajar hasta Jerusalén para informar sobre el juicio ("nunca me lo perdonaría si no lo hiciera", señala). La película recupera las imágenes de archivo del auténtico proceso, para mostrar al criminal nazi y subrayar la deshumanización de un hombre que rechazó ser antisemita y que en todo momento se manifestaba con un lenguaje burocrático, confesando que él era un nimio funcionario que "sólo ejecutaba órdenes". Aquel comportamiento horrorizó a la propia Arendt, que puso sobre la mesa un debate incómodo en el que planteaba que la capacidad del pensamiento es una de las características que nos alejan de la maldad absoluta, y que llegó a cuestionar la responsabilidad de los líderes judíos en el proceso que desencadenó el Holocausto.

En su momento hubo quienes interpretaron sus palabras como una defensa de Eichmann, y la llegaron de acusar de antisemita, pero hasta su fallecimiento en 1975 Arendt siguió defendiendo sus tesis y profundizando en la base teórica que sustentaba su libro 'Un estudio sobre la banalidad del mal', escrito a partir de su artículo para 'The New Yorker'.

La película aborda de soslayo su relación con la novelista Mary McCarthy, con el pensador Hans Jonas y con su maestro, Martin Heidegger, y dedica algo más de atención a su relación de amor-odio con el director y portavoz del movimiento sionista alemán, Kurt Blumenfeld. Por encima de sus posibles virtudes cinematográficas, el film invita a la reflexión sobre la naturaleza del mal: "Lo que es nuevo en el caso Eichmann es que hay tantos como él... Es un ser humano terroríficamente normal", desliza a mitad del metraje la protagonista"

Fuente: C.C.P./ ICAL

Para saber más...

La banalidad del mal

Enlace al libro de Hannah Arendt. Eichmann en Jerusalem. Un estudio sobre la banalidad del mal

Eichmann en Jersusalem en wikipedia

Un análisis de la banalidad del mal

Documental. Captura y juicio de Adolf Eichmann



Grandes pensadores del siglo XX. Hannah Arendt

Hannah Arendt y la banalidad del mal. Documental

Holocausto, el deber de no olvidar

Gutiérrez Menoyo, Bertolt Brecht y los verdaderos protagonistas de la historia

Fidel Castro con Gutiérrez Menoyo (en el centro), en 1959. El tercer personaje que está al lado de Menoyo tal vez sea el norteamericano William Morgan, posteriormente fusilado en Cuba en 1961, por ser un presunto agente de la CIA.
Una recomendación para debatir sobre la revolución cubana: la polémica entre el cantautor cubano Silvio Rodríguez y el opositor anticastrista en el exilio Carlos Alberto Montaner que tuvo lugar en 2010

La auténtica historia sería aquella que incluyera la de  todos los individuos que la hacen. Dada la imposibilidad de tal empresa, el historiador selecciona. Luego el divulgador simplifica. Los gobernantes manipulan y al pueblo se le obliga o enseña a olvidar o se le condena a la ignorancia . En este proceso  de recreación del pasado desaparecen los verdaderos protagonistas históricos que sólo los grandes investigadores y sensibles creadores (artistas, escritores, cineastas) nos devuelven a través de los relatos que muestran el universo infinito de la intrahistoria, de las emociones vividas. Es esta la historia que recupera La belleza y el dolor en la batalla  un libro que recoge  fragmentos de la Gran Guerra para hacer algo más que una historia tradicional de los años en los que comienza el corto siglo XX al que se refería el difunto Eric Hobswam. Antes de que una vorágine de libros inicie una abrumadora e inabarcable revisión bibliografica motivada por el fetichismo de la celebración y de la efémeride (2014, cien años después) conviene leer este libro cuyo espíritu nos transmite Peter Englund:
 
"Es este un libro sobre la Primera Guerra Mundial. No es, sin embargo, un libro sobre qué fue esa guerra —es decir, sobre sus causas,su progreso, su final y sus consecuencias—, sino un libro sobre
cómo fue. Lo que el lector encontrará aquí no son tanto factores como personas, no tanto procesos como impresiones, vivencias y estados de ánimo. Lo que he intentado reconstruir, más que el curso
de unos acontecimientos, es un universo emocional."

En éste, como en otros tantos libros y películas (no dejo de mencionar El árbol de los zuecos de Ermanno Olmi, 1978) está historia vital de los individuos que componen el pueblo, los hacedores de la historia a los que dedicó Brecht sus versos de "Preguntas de un obrero ante un libro":


Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿a dónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó, además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién paga sus gastos?
Una pregunta para cada historia.



Bertolt Brecht, 1934 en Historia del almanaque, 1939

 







A veces ni siquiera los protagonistas que vivieron la historia en primera fila entran en los libros de historia cuando caen en el olvido de los vencedores o de la historia convencional. Los medios de comunicación recuperan ahora la memoria de Eloy Gutiérrez Menoyo, comandante Menoyo, madrileño, español y cubano recientemente  fallecido  en La Habana y  cuya vida simboliza todas las contradicciones de la revolución cubana y de su historia hasta el siglo XXI. Busquemos su nombre en algún manual de Historia junto a Castro y Guevara y si no lo encontramos leamos el testamento que entregó a su hija durante su enfermedad:

"El año 1959 registró un acontecimiento que parecía marcado por la poesía: la Revolución Cubana. De aquella Revolución, esparcidos por la isla y por el mundo, quedan hoy restos dolorosos de un naufragio. En el 2003 regresé a Cuba. Enemigo en un tiempo del Estado cubano y percibido así oficialmente, intentaba una actividad pacífica que fecundara a favor de un espacio político. Durante años, desde el exilio en visitas puntuales a Cuba, habíamos dialogado con este gobierno con vista a una apertura política. Con el país hecho añicos, sin el socorro de la desaparecida esfera comunista, no le quedaba a Cuba otra salida que no fuera el cambio.
Así se lo manifesté a Fidel Castro en nuestros encuentros que consideré breves pero sustantivos. Sin embargo, desde mi llegada sorpresiva, no se me ha extendido el carnet de identidad ni se me ha otorgado el espacio político que se discutió en un tiempo. Es cierto que se ha tolerado mi presencia pero ello ha ocurrido bajo el ojo orwelliano del Estado que se ha preocupado por observar de cerca a nuestra militancia.

En el tiempo que he pasado aquí, he visto también la destitución de sus cargos de algunos de los funcionarios oficiales que compartieron conmigo y otros activistas de Cambio Cubano, no sólo la preocupación por los problemas que asolan a nuestro pueblo, sino también la urgencia de producir la necesaria apertura política. Esa apertura política traería consigo grandes transformaciones que se hacen impostergables y para las cuales no faltó en los momentos de nuestras conversaciones cierto estímulo alentador por parte del más alto liderazgo de este país.
Hoy día, sin perder mi fe en el pueblo cubano, denuncio que aquella empresa, llena de generosidad y lirismo, que situaría de nuevo a Cuba a la vanguardia del pensamiento progresista, ha agotado su capacidad de concretarse en un proyecto viable.
Comparto esta realidad con los mejores factores del pueblo cubano, estén en el gobierno, en sus depauperadas casas o en el exilio, y asumo la responsabilidad de este tropiezo a la vez que me reafirmo en las ideas que en su inicio suscitaron la admiración de amplios sectores cubanos e internacionales. Hago esta declaración en medio también de un diagnóstico médico en lo que va menguando mi salud personal. Asumo la responsabilidad de esta batalla y no me amedrenta el hecho de que algunos puedan calificarla de fracaso. La voluntad de perpetuarse en el poder de Fidel Castro ha podido en este caso más que la fe en la posible renovación de los mejores proyectos cubanos desde fecha inmemorial. ¿Cuál es la Cuba a la que me enfrento hoy en medio de mi enfermedad? Es una Cuba desolada en la que el carácter ético del proceso de 1959 se ha hecho inexistente. El ciudadano ha ido perdiendo consciencia de sí mismo: se resiste aunque a veces no lo exprese y la juventud se sustrae y convierte el deseo de escapar en una obsesión desmesurada. Grandes sectores de la gente de a pie ya sabe de memoria que esta revolución ya no tiene sentido moral. El cubano ha ido perdiendo su esencia. Sobrevive en la simulación y en ese extraño fenómeno del doble lenguaje. Las estructuras son irracionales. La extranjerización de la economía se monta precariamente sobre una fórmula absurda y desbalanceada que excluye el protagonismo y la iniciativa nacional.
El gobierno que pregonó ser del pueblo y para el pueblo no apuesta por la creatividad y la espontaneidad nacional y el sindicalismo brilla por su ausencia.
Me ha tocado vivir de cerca la ardua faena de intentar hacer oposición en este país. He sido firme en mi posición independentista y en mi llamado a marcar distancia de cualquier proyecto vinculado a otros gobiernos. Pero el gobierno cubano ha sido tenaz en su minuciosa labor de hacer invisible a la oposición, a la que se coacciona y cohíbe de movilizarse y no se le permite insertarse en las áreas importantes de las comunicaciones o la legislación.
¿Cómo indemnizar a un país a 50 años de disparates contra su ciudadanía? ¿Cómo se indemniza a un pueblo de tantos daños directos contra la colectividad y el ciudadano? ¿Cómo se le indemniza de los errores por consecuencia?
El gobierno cubano no deja duda de su incapacidad de crear progreso. Como resultado de esta realidad el cubano deambula sus calles como un ciudadano disminuido, inquieto, triste e insolvente. En la mentalidad de los que se aferran del poder a toda costa ese ciudadano es el modelo y candidato perfecto a la esclavitud. La constitución no funciona. El sistema jurídico es una broma. La división de poderes no es siquiera una quimera. La sociedad civil es, como el progreso, un sueño pospuesto por medio siglo.
¿Burla la justicia la madre desesperada que busca leche para su hijo en la bolsa negra? Hace unos 60 años, Fidel Castro se dirigió a un magistrado, en medio de una dictadura pero con prensa libre como testigo, y explicó que si se le acusaba por uso de fuerza militar revolucionaria, ese agravio, ese desacato a la ley, y aquella querella oficial contra él, debían ser desestimados ya que el gobierno existente era producto ilícito de un golpe de estado. Aquella lógica, inexpugnable y cierta, podría aplicarse hoy día, en nombre de la oposición para decir que el gobierno cubano hace un grosero uso del poder absoluto y que su consolidación a perpetuidad es una intolerable disposición testamentaria. Se usaría bien aquel planteamiento de Fidel ante un magistrado para decir que nadie puede hacerse custodio eterno de un país ni llevar adelante una meticulosa empresa de abolir la realidad y de paralizar el avance. También se me ocurriría preguntar dónde está la dirección originaria del proceso por el que murió mi hermano Carlos o cuándo terminará la desazón de sentir que el futuro está hipotecado. Durante 50 años de destreza política y control policiaco el cubano ha sido un verdadero héroe de la subsistencia dentro de un laberinto dialéctico. Ha manejado el desencanto y el extravío y el desdoblamiento y la fatiga. ¿Qué tiene de nuevo que decirle este gobierno a ese cubano acerca de su destino incierto? Según los médicos, mi diagnóstico es irreversible. Voy sintiendo que cada día será más opaco y a la vez más cierto en la brevedad de mi destino. No temo el diagnóstico que parece ser una ruta y la caminaré con calma y con esperanza en el futuro de Cuba, esta tierra de hombres y mujeres inigualables. Quisiera decir que me reitero en las ideas que alentaron en mí y en mis hermanos mis padres generosos; ni tamizo ni renuncio a mi vinculo con la socialdemocracia, una vinculación que es, cada vez más, a partir de la visión incluyente de la historia; las posibilidades de éxito de cualquier visión política se engrandecen o achican a partir de la generosidad y el sentido de compromiso colectivo, la capacidad de acuerdo de sus portadores.
Si ofendí a alguien, si los fantasmas de las diferentes contiendas me tentaron a faltarle a la generosidad, pido benevolencia, al igual que olvido a quienes pudieron haberme juzgado de manera apresurada hoy reflexiva. Creo haber servido a Cuba en diferentes etapas por encima de los errores de mi autenticidad, de cualquier falta de visión de mi parte o de cualquier terquedad en el camino. Durante la revolución, creo haber sido una voz de humanismo que se manifestó quizá mejor en el sentido de oponerme a los fusilamientos. Haber vivido en mi infancia la guerra civil española me había preparado para intentar al menos el dominio de las pasiones. No creo haber sido de los que permitieron el reverso del sueño que acabó en convertirse en la peor pesadilla. Alguien podría interpretar este documento como un lamento pesimista. Sin embargo, no es ese su propósito como no va en él ninguna forma de cólera aunque me haga eco de estos duros quebrantos de la familia cubana a la que me uní desde mi niñez al llegar a Cuba como miembro de una familia de exilados españoles republicanos. Mi optimismo se basa en la fuerza telúrica de esta isla; en la ternura infinita de la mujer cubana; en el poder de innovación de su gente más sencilla. La herencia de perdurabilidad de la Nación cubana resistirá todos los ciclones de la Historia y a todos los dictadores. Varela es más que una seña. Maceo es más guía que guerrero admirable. Martí no es una metáfora. La suerte llegará. Cuando el último cubano errante regrese a su isla. Cuando el último joven nacido en Madrid, en Miami o en Puerto Rico se reconozca en la isla. Cuando sanen las heridas y desaparezca el dolor habrá un pueblo que tendrá cautela de celebrar su nueva dicha y de cuidarse de magos iluminados y de proyectos mesiánicos. Porque, no importa cómo, la suerte llegará: delgada, silenciosa y frágil como una mariposa llena de júbilo, como una señal para este pobre pueblo que merece algo mejor. Yo sé que habrá una mariposa que se posará en la sombra. Me habría gustado poderle decir que habría querido dar más; acaso ella habría entendido que sólo pude dar mi vida y que tuve el privilegio de ser parte de esta isla y de este pueblo." 

Y como contrapunto y complemento poético el testamento musical de Silvio Rodríguez que de alguna manera podríamos dedicar la propio "gallego Menoyo" resumiendo la grandeza y  miseria de las revoluciones reflejo tal vez  de la  fragilidad y debilidad de la condición humana sumida en las contradicciones de sus dioses y demonios, entre ser "pata animal o alada planta de mercurio":

"Como la muerte anda en secreto
y no se sabe qué mañana,
yo voy a hacer mi testamento,
a repartir lo que me falta
pues lo que tuve ya está hecho,
ya está abrigado, ya está en casa.
Yo voy a hacer mi testamento
para cerrar cuentas soñadas.

Le debo una canción a la sonrisa,
a la sonrisa de manantial, esa que salta:
le debo una canción a toda prisa
para que quede que estuvo cerca, agazapada.

Le debo una canción a lo que supe,
a lo que supe y no pudo ser más que silencio:
le debo una canción, una que ocupe
la cantidad de mordazamor de un juramento.

Les debo una canción a los pecados,
a los pecados que no gasté, los que no pude:
les debo una canción, no como hermano,
sólo de sal que el delectador también alude.

Le debo una canción a la mentira,
a la mentira pequeña, frágil, casi salva:
le debo una canción endurecida,
una canción asesina, bruta, sanguinaria.

Le debo una canción al oportuno,
al oportuno mutilador de cuanta ala:
le debo una canción de tono oscuro
que lo encadene a vagar su eterna madrugada.

Le debo una canción a las fronteras,
a las fronteras humanas, no a las del misterio:
les debo una canción tan poco nueva
como la voz más elemental de los colegios.

Le debo una canción a una bala,
a un proyectil que debió esperarme en una selva:
le debo una canción desesperada,
desesperada por no poder llegar a verla.

Le debo una canción al compañero,
al compañero de riesgos, al de la victoria:
le debo una canción de canto nuevo,
una bandera común que vuele con la historia.

Le debo una canción, una, a la muerte,
una a la muerte voraz que se comerá tanto:
le debo una canción en que hunda el diente
y luego esparza con la explosión fuegos del canto.

Le debo una canción a lo imposible,
a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza:
le debo una canción indescriptible
como una vela inflamada en vientos de esperanza.




sábado, 4 de diciembre de 2010

Diplomacia secreta y Wikileaks

La mayor filtración de documentos secretos de la historia, más de 250.000 mensajes del Departamento de Estados de los Estados Unidos han sido obtenidos por la página digital Wikileaks que revelan información confidencial relacionada  con la política exterior norteamericana y que aluden e involucran a infinidad de políticos y países del mundo. Todo un enorme y abrumador caudal de datos  sobre las relaciones internacionales de medio mundo, el sueño de un historiador para desentrañar la historia inmediata

Una primera impresión, tras recorrer superficialmente titulares de prensa,  es que la mayor parte de  la información ofrecida hasta la fecha no revela nada o casi nada que parezca novedoso. Todo entra dentro de lo verosímil y confirma hipótesis, sospechas, rumores o intuiciones probables, posibles, en ningún caso descabelladas o sorprendentes por imprevistas. Así, por ejemplo el espionaje estadounidense  a la ONU, la vigilancia a Turquía,Irán o Pakistán, las opiniones, chismes o sospechas  sobre diplomáticos como Sarkozy, Putin o Berlusconi, la inquietud por la personalidad de Kirchner, la hipocondría de Gadafi, los intentos de bloquear a Irán y Venezuela,  el mercadeo para que algunos países aceptasen presos de Guantánamo, los cotilleos e impresiones sobre políticos españoles, las sospechas sobre el apoyo de Arabia Saudía o Irán al terrorismo islamista, el tráfico de armas en Oriente Próximo y entre Corea, Irán y Siria,  la corrupción en Marruecos, el ciberataque chino a Google… La mayor parte de esas cuestiones no sorprenden nada al leerse más que el morboso hecho  de su confirmación a través de testimonios de diplomáticos cazados como si de un concurso de Gran Hermano se tratase. Aunque, poco a poco van a apareciendo filtraciones muy interesantes para enseñar los objetivos de la política exterior estadounidense y la situación actual del mudno.
 Tal vez lo más grave –en relación con nuestro entorno- sean cuestiones como la condescendencia del gobierno español con los  vuelos de la CIA -el tránsito clandestino por aeropuertos europeos de sospechosos de terrorismo capturados ilegalmente y torturados en centros de detención secretos- o las presiones de la embajada estadounidense a la Fiscalía  y, especialmente,  la posición del Fiscal General del Estado y el Fiscal Jefe de la Audiencia nacional y otros cargos políticos  obstaculizando e intentando archivar el  caso Couso.


En cualquier caso lo más sorprendente no es tanto la revelación del contenido de los cables sino el protagonismo que adquiere el propio acontecimiento en sí,  la filtración de documentos como espectáculo mediático basado en la avalancha masiva de noticias que sacan a la superficie la realidad  que habita en las cloacas de la razón de estado y los intereses creados en los que se cimentan las relaciones internacionales y el juego político. Lo más dañino es la confirmación documentada  de las miserias de un sistema mundializado que presume de perseguir valores universales de justicia y libertad, la hipocresía desvelada que se esconde tras las actuaciones de políticos y diplomáticos, las mentiras que traicionan valores democráticos tales como la soberanía  de las naciones o la separación de poderes, la miseria de la globalización de mercados divinizados que deciden  el futuro de la humanidad mientras los que gobiernan, pusilánimes al tiempo que aprovechados, venden promesas sin convicción, efímeras burbujas con las que disimular .
La fotografía de Assange  -“wanted”,   "el James Bond de la contrainformación"-  perseguido por la Interpol es una  metáfora de la culpabilidad del mensajero y  resume la premeditada confusión entre medios y fines, apariencia y realidad  como desvergonzado intento de convencer a la opinión pública  de que el delito reside en la ilegalidad de las revelaciones no en el escandaloso contenido filtrado. El principal objetivo es acabar con Wikileaks para cerrar la sangría y volver a crear la realidad desde la versión unilateral del poder. Pero la realidad es que en la era digital se cumple la verdad del poeta  Hölderlin que “donde crece el peligro está la salvación” y el enorme poder manipulador de Intenet se desliza entre las grietas de las autoridades tradicionales que buscan nuevas formas encubrimiento. Porque de repente, todos ven, como en el cuento, que el rey está desnudo.


Desde la perspectiva de “el sueño del historiador” –y la pesadilla del diplomático- a la que se refiere Timothy Garton Ash - destacan los cables relacionados con aportaciones sobre la liberación de Mandela, la Revolución Islámica o el conflicto de las Malvinas: un festín de secretos a los que los historiadores, en el mejor de los casos, no suelen acceder antes de veinte o treinta años. Y es en este terreno en el que este espectáculo nos remite a recordar la realidad de la diplomacia secreta  que la historia –y la ficción novelesca y cinematográfica- nos ha mostrado en infinidad de ocasiones. Las declaraciones reiteradas  de acabar con estas prácticas en el juego de las relaciones internacionales se han mostrado inútiles tal vez por el carácter inseparable de ambos términos: la utópica apuesta por la abolición de lo que es una tautología pues tal vez no pueda haber diplomacia sin secretos.  Bastaría un repaso a la obra de Pierre Renouvin sobre la Historia de las Relaciones Internacionales o los estudios del  profesor José María Jover Zamora para encontrar abundantes ejemplos que lo confirman.
Por no viajar más atrás en el tiempo, los años  de los sistemas bismarckianos (1870-1890)  y la posterior época denominada de la  Paz Armada hasta  la Gran Guerra (1890-1914) son tiempos ejemplares que muestran el protagonismo de la diplomacia secreta en las relaciones internacionales  y en las causas de la Primera guerra mundial.


En los inicios del siglo XX, tras la Gran Guerra,  el  discurso pronunciado por el presidente Wilson el 8 de enero de 1918 ante el Congreso norteamericano, proclama el fin de la época de las conquistas y de la diplomacia secreta, y propone la construcción de un nuevo mundo basado en la justicia, en los derechos de los gobernados, y en la seguridad de las naciones.
Conferencia de Versalles en 1919


Veintiún años después, el 23 de agosto de 1939 la Alemania nazi  y la URSS de Stalin firmaban un pacto de no agresión - Pacto Ribbentrop-Molotov-. El tratado contenía cláusulas de no agresión mutua, así como de compromiso  a la solución pacífica de controversias entre ambas naciones así como una intención de estrechar vínculos económicos y comerciales y de ayuda mutua. No obstante el tratado contenía también unas cláusulas secretas (sólo para conocimiento de los jerarcas de ambos gobiernos y no reveladas al público) en las que se adoptaban acuerdos que afectaban a Europa oriental y central fijando los límites de la influencia alemana y soviética en esas zonas, y el compromiso de consultarse mutuamente sobre asuntos de interés común y a no participar en cualquier alianza formada en contra de alguno de los estados firmantes. En definitiva, Polonia quedaba condenada a su desaparición a partir del 1 de septiembre de 1939 fecha en la que la agresión de la Alemania nazi  -respaldada por el acuerdo con la URSS- daría inicio a la II Guerra Mundial.




Cartel de la película Truman (F. Pierson, 1995)
Tras la segunda guerra mundial, la guerra fría entre el modelo capitalista de Estados Unidos y el soviético desembocó en una intensificación de la diplomacia secreta y de espionaje. El discurso de Churchill en Fulton en 1946 patentaba el término de Telón de Acero, la división del mundo en dos bloques. Al mismo tiempo, el Plan Marshall y  la doctrina Truman  (presidente de Estados Unidos) se basaron  en la convicción y la necesidad de combatir el comunismo mediante todos los medios posibles para debilitarlo en cualquier parte del mundo, incluso en el seno de las democracias soberanas de Europa occidental. De este modo se justificó la creación de la CIA en 1947. La URSS respondió con la  creación de la Kominform y la doctrina Jdanov –el delegado soviético en dicha reunión- que se basaba en la prioridad geoestratégica de que los países que bordeaban la Unión Soviética no aceptaran el Plan Marshall y de combatir por cualquier medio al bloque liderado por Estados Unidos.


En este contexto entendemos los acuerdos entre España y Estados Unidos de ayuda económica y el convenio defensivo de 1953. Estos acuerdos fueron presentados a la opinión pública como un modelo equilibrado de ayuda mutua entre ambos países cuando en realidad las cláusulas secretas reservaban a Estados Unidos privilegios que limitaban la soberanía española: daban iniciativa absoluta  al gobierno de Estados Unidos para la puesta de alerta y utilización de las bases militares que se construyeron en España, de manera unilateral. Cualquier agresión comunista, emergencia o amenaza  a la seguridad occidental permitiría la intervención unilateral de Estados Unidos involucrando a España cuyo gobierno no podía tomar ninguna determinación al respecto. Por el contrario, Estados Unidos no se comprometía defender a España en caso de ataque a alguno de sus territorios. El régimen de Franco se sometía a estados Unidos para cumplir el viejo sueño de Franco de seguir su particular Cruzada contra el comunismo.


Tras el fin de la Guerra Fría, el nuevo orden internacional viene marcado por el signo de una globalización en la que pervive la diplomacia secreta conviviendo con teorías conspirativas que pretender dar a entender que debajo de las apariencias existen poderes encriptados, sociedades secretas en las que anidan los auténticos amos del mundo.  Tal vez Assange, el mentor de Wikileaks acabe formando parte del Grupo Bilderberg. De momento los historiadores tiene más trabajo que nunca para desentrañar las verdades ocultas tras un millar de fuentes. Ya veremos hasta dónde llegan las filtraciones y que novedades van apareciendo. La gran pregunta es el significado de todo ésto, si estamos ante un fenómeno que aportará más transparencia democratica o por el contrario una regresión en las libertades de expresión y un fortalecimiento de los sistemas de control y seguridad de los poderes ante la "amenaza digital" al monopolio de la información.






Conclusión:

"La cuestión no es quién cometió el crimen de filtrar la información, sino qué crímenes puede desvelar esta información. Si los documentos filtrados revelan que ciertos Gobiernos han estado espiando a organizaciones internacionales o que están involucrados en casos de tortura, estos serían los verdaderos crímenes. En concreto, aún no se le han exigido explicaciones a los que intentaron frenar las actuaciones de la justicia española en, por ejemplo, el caso Couso; tampoco a los que trasladaron ilegalmente a prisioneros a Guantánamo haciendo escala en España; y tampoco a los que intentaron silenciar a la ciudadanía española, que ejercía su derecho de libertad de expresión al criticar la guerra de Irak"

Fuente: El derecho a la información diplomática

martes, 30 de noviembre de 2010

Tres argumentos para conmemorar el XXXII aniversario de la Constitución de 1978.

La democracia como el amor, puede sobrevivir a cualquier ataque, menos al abandono y a la indiferencia.
MUÑOZ, Arturo

La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre con excepción de todos los demás.
CHURCHILL, Winston Leonard Spencer

La Constitución de 1978. Tres argumentos para conmemorar el 6 de diciembre de 2010

La Constitución de 1978 es la ley suprema de España que ha permitido a nuestro país/nación/pueblo/ciudadanía el más largo período de convivencia pacífica y democrática, las mayores cotas de libertades individuales y colectivas y alcanzar un  desarrollo humano y bienestar social como en ningún otro momento de nuestra historia. Todos tenemos  el derecho y la obligación de conocerla, interpretarla, enseñarla, respetarla, valorarla y, en la medida que sea necesario, mejorarla y garantizar su aplicación para que perviva su  ideario como herencia compartida. En este trigésimo segundo aniversario de su aprobación en referéndum popular queremos destacar  tres aspectos importantes:

1.- Los objetivos generales que orientan todo su contenido y en  los que la constitución encuentra su razón de ser
2.- La participación democrática en la elección de los poderes locales
3.- La importancia del derecho fundamental a la libertad de expresión.

Este modesto homenaje a nuestra constitución hemos querido extenderlo también, aprovechando la celebración en este año 2010 del bicentenario de las Cortes de Cádiz,  a la Constitución de 1812, la primera  que sentó los principios del liberalismo que se han ido proyectando en  nuestra larga y ajetreada historia constitucional.


Argumento primero.- La finalidad esencial de una Constitución democrática.

 El preámbulo de la Constitución de 1978 deja clara la autoría de la ley suprema (la nación española) y fija los objetivos globales que aspira a conseguir: libertad, bienestar, justicia y seguridad. La de 1812 se atreve incluso a intentar conseguir la felicidad de la nación


Constitución de 1812

Artículo 4
La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.

Artículo 13
El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad
política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen.


Constitución de 1978

Preámbulo

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la
seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su
soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.
Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.
Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.
Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.
Establecer una sociedad democrática avanzada, y
Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

Argumento segundo.- La importancia  de la libertad de expresión como  derecho fundamental e instrumento de  difusión de la cultura y  de una educación de calidad basada en el respeto, el conocimiento creativo  y la  igualdad de oportunidades.

Art. 371 (Constitución de 1812)
Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas
políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación,
bajo las restricciones y responsabilidad que establezcan las leyes.

Artículo 20 (Constitución de 1978)
Libertad de expresión
1. Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones
mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
c) A la libertad de cátedra.
(…) 4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este
Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el
derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud
y de la infancia.

Argumento tercero.-  La participación democrática en la elección de los poderes locales y el papel esencial de estos  en la cimentación de  una sociedad democrática que aproxime a gobernados y gobernantes

Constitución de 1812

Art. 312.
Los alcaldes, regidores y procuradores síndicos se nombrarán por elección en los
pueblos, cesando los regidores y demás que sirvan oficios perpetuos en los ayuntamientos, cualquiera que sea su título y denominación.
Art. 313.
Todos los años en el mes de diciembre se reunirán los ciudadanos de cada pueblo, para elegir a pluralidad de votos, con proporción a su vecindario, determinado número de
electores, que residan en el mismo pueblo y estén en el ejercicio de los derechos de
ciudadano.
Art. 314.
Los electores nombrarán en el mismo mes a pluralidad absoluta de votos el alcalde
o alcaldes, regidores y procurador o procuradores síndicos, para que entren a ejercer sus
cargos el primero de enero del siguiente año.

Constitución de 1978

Artículo 140.- Autonomía y democracia municipal
La Constitución garantiza la autonomía de los municipios. Estos gozarán de
personalidad jurídica plena. Su gobierno y administración corresponde a sus respectivos
Ayuntamientos, integrados por los Alcaldes y los Concejales. Los Concejales serán
elegidos por los vecinos del municipio mediante sufragio universal, igual, libre, directo
y secreto, en la forma establecida por la ley. Los Alcaldes serán elegidos por los
Concejales o por los vecinos. La ley regulará las condiciones en las que proceda el
régimen del concejo abierto*


* El régimen de Concejo Abierto es un sistema de organización municipal de España en el que pequeños municipios que no alcanzan un número significativo de habitantes se rigen por un sistema asambleario, sin que existan órganos municipales, salvo la Asamblea Vecinal que hace las veces de Pleno del Ayuntamiento.


Para saber más...


Portal temático del Congreso de los diputados sobre la Constitución de 1978


Indice sistemático de la Constitución de 1978 en la página web del Congreso


Artículo: Los jóvenes y la Constitución de José Ortega Spottorno

La Constitución cumple 32 años en RTVE

Un breve repaso a la historia del constitucionalismo español

El término contitución comenzó a emplearse en el sentido actual  a finales del siglo XVIII tanto en la revolución e independencia de Estados Unidos (el primer texto propiamente constitucional es el de 1787) como en la revolución francesa de 1789. La Constitución es la ley suprema de una país, la ley de leyes que incluye las normas fundamentales de un estado, la que regula su ordenamiento jurídico, la norma que está por encima de todas las normas y a la que deben someterse todos los ciudadanos y órganos políticos, las leyes del parlamento, los decretos gubernamentales y las ordenes ministeriales. Para el jurista Francisco Tomás y Valiente -asesinado por ETA en 1996- sólo son auténticas constituciones  aquellas que están legitimadas democráticamente.


Si damos un sentido más amplio al concepto de Constitución, la primera de las españolas fue el llamado Estatuto de Bayona de 1808, aunque parece más adecuado referirse a ella como Carta Otorgada. En realidad el honor de ser la primera constitución corresponde a la de 1812, la constitución de Cádiz, conocida popularmente como "La Pepa" por ser aprobada el día de San José, el 19 de marzo. A esta ley le siguieron a lo largo de los siglos XIX y XX  las de 1837, 1845, 1869, 1876, 1931 y, por último, la actual vigente de 1978. Siendo más meticulosos incluiriamos otras normas que pretendieron convertirse en leyes supremas sin llegar apenas a conseguirlo: el Estatuto Real de 1834, el proyecto de constitución progresista de 1856 y el de constitución federal de 1873. En el siglo XX, la dictadura de primo de Rivera (1923-1930) intentó una fallida institucionalización del régimen y de forma similar la dictadura de Franco (1939-1975) impuso un conjunto de Leyes -las denominadas Leyes Fundamentales- con el objetivo de crear un ordenamiento jurídico del régimen.


Las constituciones españolas del siglo XIX incluyen planteamientos diversos como los conservadores y moderados de las de 1834, 1845 y 1876,  los progresistas de 1812, 1837, 1856, los más demócratas de 1869 y la perspectiva  federal del proyecto de 1873. Veamos una sintesis:





 El siglo XX comienza con el nuevo reinado de Alfonso XIII (1923-1930) y la vigencia de la Constitución de 1876 hasta el golpe de estado del general Primo de Rivera. Tras ser suspendida en ese año, se intentó entre 1930 y 1931 la vuelta a la "normalidad cosntitucional"  desembocado el proceso en la proclamación de la república, el exilio del rey y la elaboración de una nueva Constitución en 1931,  la de la Segunda República. Esta constitución refleja el ideario de la conjunción republicano-socialista que constituía la mayoría de las Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal masculino. Sus principales rasgos fueron:


·         Soberanía popular. Se declaraba al nuevo estado español como una "República democrática de trabajadores de todas clases".
 
·         Sufragio universal masculino y femenino. Tras un largo y complejo debate en las Cortes, las mujeres españolas obtuvieron el derecho de voto.
 
·         Extensa declaración de derechos y libertades.
o        Derechos civiles: divorcio, equiparación hijos legítimos e ilegítimos.
o        Derecho a la educación.
 
·         Poderes del Estado
o        Poder legislativo quedó en manos de unas Cortes unicamerales.
o        Poder ejecutivo
§         Presidente de la República con escasos poderes.
§         Jefe de Gobierno, nombrado por el Presidente pero que debía contar con la aprobación de las Cortes.
o        Poder judicial en manos de los tribunales de justicia.
 
·         Por primera vez en nuestra historia, se establece el derecho de las regiones a establecer Estatutos de Autonomía.
 
·         En lo relativo a la "cuestión religiosa" se establece un estado laico:

o        Separación de la Iglesia y el Estado
o        Desapareció el presupuesto de culto y clero
o        Prohibición de ejercer la educación
o        Libertad de conciencia y cultos 


El golpe de estado de 1936 y la guerra civil (1936-1939) acabaron con la República y la Constitución. La dictadura de Franco (1939-1975) se ordenó jurídicamente a través de las denominadas Leyes Fundamentales que intentaron adaptarse a la evolución del régimen si perder su carácter autoritario y corporativista al tiempo que reflejan  la ideología cimentada durante la guerra basada en la concentración de poderes, el  carácter providencialista del dictador aasí como el  anticomunismo, nacional-catolicismo, tradicionalismo y militarismo. estas leyes fueron por orden cronológico:



-          Fuero del trabajo de 1938
-          Ley de Cortes de 1942
-          Fuero de los españoles de 1945
-          Ley de Referéndum Nacional de 1945
-          Ley de Sucesion a la Jefatura de Estado de 1946
-          Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958)
-          Ley Orgánica del Estado (1967).


Con la muerte de Franco en 1975 se instaura  la monarquía de Juan Carlos I y da comienzo el proceso (La Transición) que llevará la Constitución de 1978 y a la recuperación de la democracia en España.


Para saber más...


Historia del constitucionalismo español


Constituciones históricas españolas


Artículos con motivo de su 25 aniversario que repasan la historia constitucional:


La Constitución Española de 1978 en su XXV aniversario


La constitución cumple un cuarto de siglo