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| Demba Diaw y Teodor Obiang |
"Mientras los beneficios (de unos pocos) siguen siendo individuales, los riesgos ( de la mayoría) se socializan"
En Creadores de escasez de Joaquín Estefanía
Invertir en educación y sanidad, ciencia y tecnología. Potenciar la
investigación e innovación creativa. Tener paciencia para esperar los
resultados a corto y medio plazo. Gobernar con un proyecto que sea explicado y
asumido por los ciudadanos para reforzar la cohesión social y afrontar los
sacrificios y restricciones con la esperanza de un futuro mejor para todos,
para las nuevas generaciones que se están forjando. Pensar que no podemos ser libres entre esclavos ni ser felices cuando nos rodea la miseria, la injusticia y la pobreza
Nada de eso. Sigamos con mercados deificados, primas de riesgo, deudas
soberanas, con Bolsas que suben y bajan apara recoger beneficios que enriquecen a poderosos y ambiciosos, a los que tienen información o situación privilegiada en la
jerarquía globalizada de los poderes del mundo. Recortes en servicios sociales,
subidas de impuestos para reducir el déficit sin apenas tocar el complejo
institucional burocratizado por el que las fugas de recursos acaban en las
manos de unos cuantos directa o indirectamente. Clientelismo. Incoherencias
ideológicas. Primero una campaña contra la subida del IVA justificada en una
ortodoxia ideológica que se derrumba cuando el Banco Central Europeo y el FMI
exigen subir impuestos desde las mismas premisas. (¿no se puede subir el IVA en
los productos de lujo o superfluos y mantenerlo o reducirlo en los de primera
necesidad social?). Ahora, sólo ahora mucho tiempo después, los burócratas
europeos descubren la necesidad de estimular la inversión para crecer y crear
empleo (¿ahora , sólo ahora se dan cuenta?) y se inventan un nuevo Plan
Marshall. En el anterior, salimos de una guerra caliente y nos metímos en una
guerra fría de la mano de la inversión estadounidense que imponía su modelo económico
para empezar la edad dorada del capitalismo que duró hasta que el petróleo dejó
de ser barato y perdimos todas las colonias de las que habíamos sacado recursos
y materias a precio de saldo y sangre; en esta ocasión tal vez sean los bancos
chinos los que nos traigan su modelo de "un país, dos sistemas", un
capitalismo de estado y partido único: algo de este modelo esta afianzándose en
muchos lugares del mundo.
De este modo,
los estados se
convierten en instrumentos al servicio de quienes los controlan y su clientela
del “bloque difuso de poder en la sombra”. Si es rentable una actividad se
privatiza, si genera perdidas se estataliza para que sea mantenida por los
impuestos de los ciudadanos/contribuyentes/consumidores/alienados. Los mismos
impuestos que alimentan el
capital del aparato
estatal e institucional con
“bancos
centrales” prestando ese dinero al 1% a
otros
bancos para que compren deuda de los países asfixiados por deudas –deudas creadas
a través de mercados manipulado
y por la
ineficacia y corrupción de sus gestores-
recibiendo
un interés cinco seis veces mayor. Se cierra el círculo y unos quedan
dentro y la mayoría fuera. Es decir el dinero público, nuestro dinero, el que
se genera mediante el trabajo y no mediante la especulación, pasa a manos de
bancos al 1% para que nos lo vuelvan a prestar
por lo menos al
5%. Este es una difusa percepción, pues el mundo financiero es premeditadamente incomprensible en forma
y fondo para que
no podamos
desentrañar los perversos mecanismos económicos y de acumulación
de capital para que el ciudadano ignorante por sumisión e impotencia cognitiva, se entregue al juicio rápido
orientado por los expertos manipuladores o la distraída falsa emoción del ocio estéril, del espectáculo de ficción. Pan y toros, en muchos sitios ni pan ni toros.
No es inevitable el saqueo de recursos e ilusiones del que constantemente
tenemos noticias. Sin duda, encontraríamos ejemplos en nuestras tierras.
Este mundo se resume en dos africanos y sus familias :
Demba Diaw el inmigrante
senegalés temeroso de perder la cobertura sanitaria para tratar su corazón
enfermo y
Teodoro Obiang creador de una inmensa fortuna a través de una red de
blanqueo de dinero procedente de la corrupción del gobierno guineano y utilizando
los asépticos cauces financieros legales de bancos y empresas.
Otro mundo es posible. Un mundo en el que la libertad y bienestar de las
personas no se construya sobre la miseria de los demás, en el que la igualdad
de oportunidades permita la solidaridad y la cohesión social, en el que los
avances en la ciencia, en la salud y la educación sean compartidos y algo parecido
a la felicidad –tan difícil en nuestra vulnerable y efímera naturaleza física y
psíquica humana- pueda ser experimentado por el mayor número posible de seres
humanos. Sin esa aspiración educativa no tenemos futuro. Para ese otro mundo hace falta imaginación y educación en otros
valores que no se reduzcan a la lógica y ambición despiadada de los dioses del
mercado. Ya les hemos dedicado demasiadas inmolaciones y ofrendas en sus altares financieros